Qué es el narcisismo y por qué no tiene nada que ver con el autoestima alto

El narcisismo es una enfermedad mental más grave y más rara de lo que muchos piensan. El exagente del FBI, Joe Navarro, señala que esta es inherente en los psicópatas patológicos: escribió sobre esto con detalle en su libro sobre psicología y desviaciones psíquicas. El tema del narcisismo es cada vez más notorio en la sociedad moderna. Pero hasta ahora, son pocas las personas que entienden quiénes son verdaderos narcisos. Contrariamente a la opinión popular, esta patología tiene poco que ver con tener una autoestima por las nubes y el amor propio..

Esta enfermedad no puede curarse por completo. Lo mejor que podemos hacer es reconocer a un narcisista y aprender a interactuar con este de manera adecuada para no causar dolor, ni a nosotros mismos, ni a él. En este artículo encontrarás también unas instrucciones sobre cómo lograr esto.

  • “Soy el mejor. Valorarás lo que me merezco. Nunca he conocido a nadie que pueda competir conmigo. En realidad, soy una persona maravillosa y digna del más alto grado de reconocimiento”.
  • “No conozco a nadie al que no le caiga bien”.
  • “Debes tener paciencia conmigo. Esto es algo natural. Tan natural como el hecho de que yo no seré paciente contigo”.
  • “Necesitas mi ayuda”.
  • “No tengo que seguir las reglas. Las reglas las siguen las personas normales y corrientes, yo soy especial”.
  • “No estamos en igualdad de condiciones. Por muy triste que te pueda sonar, nunca serás mejor que yo”.
  • “No quiero ser como tú. A lo mejor te parezco demasiado arrogante o prepotente. Simplemente, no quiero ser como tú, gente normal y corriente”.

  • “No necesito pedir disculpas. Pero eso no se aplica a ti: si cometes un error, esperaré una disculpa de tu parte”.
  • “Tengo derecho a criticarte. Tú, a mí, no. Debes asimilar mis críticas con calma, pero nunca te perdonaré las tuyas y encontraré una manera de vengarme”.
  • “No soy un manipulador. Simplemente, todo tiene que hacerse según mi criterio. Si ‘mi criterio’ te genera incomodidad, eso no cambiará nada. Esto no significa que te esté presionando, es, básicamente, el orden natural de las cosas”.
  • “Me estás agradecido. Sé que sientes gratitud por mi existencia. Lo sé, pero no te olvides de decírmelo”.

Según el exagente del FBI, Joe Navarro, este tipo de afirmaciones son la base del pensamiento narcisista. Lo más probable es que a una persona no narcisista le resulte muy difícil admitir que, para alguien, estas expresiones puedan ser consideradas verdades indiscutibles, pero realmente esto pasa.

¿Quién es un narcisista?

Un hombre que no sabe valorarse a sí mismo. “Un individuo cuya personalidad gira en torno al mantenimiento de la autoestima a través de la obtención de la confirmación desde el exterior”, así lo definen los psicólogos. Una descripción detallada y entendible, la encontramos en el libro Diagnóstico psicoanalítico: comprender la estructura de la personalidad en el proceso clínico, de Nancy McWilliams.

El principal problema de un narcisista no es que se considere a sí mismo mejor que todos los demás, sino que, patológicamente, no puede evaluarse a sí mismo “en el vacío”, sin hacer mención al mundo que lo rodea.

Esta es una posición vulnerable, por lo que la mente del narcisista funciona en modo de autodefensa. La autodefensa provoca un comportamiento extraño, a veces incluso aterrador:

  • envidia;
  • una total inaccesibilidad emocional: ausencia del mecanismo de empatía;
  • sobreestima sus capacidades y talentos;
  • propenso a utilizar a otras personas y dado a la manipulación;
  • ignora sus propias deficiencias;
  • incapacidad de pedir ayuda y una sensación de vergüenza cuando la recibe de alguien;
  • un fuerte rechazo a la críticas desde el exterior y ausencia de autocrítica.

Todo esto tiene como objetivo una sola cosa: preservar su autoengaño, es decir, permanecer en la zona de confort, donde la mente del narcisista se siente segura.

¿Cómo se convierten las personas en narcisistas?

Se convierten en narcisistas los hijos cuyos padres los obligaban a hacer aquello que ellos mismos no habían podido lograr en su propia infancia, y los alababan mucho por ello. Ya sabes, la típica historia: la madre quería ser bailarina en su infancia, pero algo salió mal, por lo tanto: “Hija, tú lo serás, se te dará muy bien”.

La verdadera personalidad del niño queda reemplazada por los méritos exteriores. De este modo, el niño no llega a conocerse a sí mismo y el terreno por el que pisa se basa solo en los logros externos. De esta cuestión, sobre la infancia y el narcisismo, habla en profundidad Alice Miller en su libro Drama of Being a Child.

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