¿Por qué nunca debes compartir los auriculares?

Estas en el trabajo, viernes a última hora, todo el mundo está contento porque llega el fin de semana y el ruido ambiente es una prueba de ello, pero tú, como siempre, no das a basto. Tu fin de semana va a ser todo un infierno como no termines toda la montaña de trabajo que tienes pendiente.

Desesperado y en busca de concentración, le pides a tu compañero sus auriculares para intentar aislarte en un mundo donde Beyoncé suena a toda pastilla y tu lista de pendientes mengüe al ritmo de Single Ladies. Tu viernes empieza mal, acabas de meter un buen puñado de bacterias desconocidas en tu oído y de ahí no puede salir nada bueno.

Por qué no deberíamos compartir auriculares

Los riesgos e infecciones de compartir auriculares

Sin entrar en tecnicismos, la cera de las orejas es la encargada de mantener el interior de nuestros oídos libres de infecciones. Por eso está plagada de bacterias, bastante inofensivas, pero bacterias al fin y al cabo.

Al ponerte los auriculares, atrapas dichas bacterias, y todos los gérmenes que ya tuviera el auricular) en un ambiente caliente, húmedo y oscuro dentro de tu oído, perfecto para la proliferación de todo lo malo.

El entorno perfecto para que bacterias y gérmenes proliferen

Al dejar los auriculares sobre la mesa, en el bolsillo o en un cajón, se convierten en un imán de gérmenes que van directos a tus oídos, y si la persona a la que se los prestas no es cuidadosa, irán todos de vuelta contigo.

Además de no compartir los auriculares, hay un montón de formas de prevenir las infecciones. Compra una estuche para guardarlos mientras no los uses, límpialos regularmente con alcohol y manténlos lo más secos posibles para evitar infecciones.

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