¿Eres la persona tóxica de tus relaciones?

Has estado en una relación tras otra llena de disfunciones, toxicidad y drama. Tú eliges los hombres equivocados. Las mujeres locas parecen encontrarte dondequiera que vayas. Estás cansado del drama, pero siempre aparece para consumir tu vida. Existe la posibilidad de que tengas la tendencia a apegarte a parejas tóxicas. Sin embargo, ¿qué pasa si este no es el problema en absoluto? ¿Qué pasa si eres tú la persona tóxica en tu relación?

Aquí hay seis pistas que pueden ayudarte a resolver el caso.

  1. Las personas te ofenden regularmente

A menos que estés rodeado de imbéciles, esto podría ser un problema que debes mirar hacia adentro para resolverlo. ¿Por qué sientes este constante aguijón de la ofensa? ¿Tienes expectativas injustas de los demás? ¿Te sientes herido cuando alguien simplemente no está de acuerdo contigo? Si te ofendes fácilmente, es probable que tú seas la fuente del problema. Puedes estar pensando de una manera egocéntrica, impulsada por conflictos o de mente cerrada. Afortunadamente, los patrones de pensamiento son fáciles de cambiar.

  1. Siempre debes tener el control

Muchas personas tienen una inclinación natural a hacerse cargo. Sin embargo, este hábito debe mantenerse bajo control para mantener una relación saludable. En el mejor de los casos, esta tendencia es irritante. En el peor de los casos, este comportamiento puede volverse abusivo. La próxima vez que sientas la tentación de hacerte cargo, trata de dar un paso atrás. La respuesta de tu compañero puede sorprenderte.

  1. Tú y tus amigos tienen un drama serio

Cada relación requiere algo de trabajo, e incluso las buenas pueden implicar un toque de celos y competencia. Sin embargo, si te encuentras involucrado en actividades tóxicas como chismes desagradables, juegos mentales y puñaladas por la espalda, debes analizar dos veces tu comportamiento. La amistad debe ser un lugar suave para caer. Si el tuyo está lleno de toxicidad, es probable que también lleves parte de ello en tus relaciones amorosas.

  1. La mayoría de tus conversaciones giran en torno a las quejas

Todos debemos desahogarnos de vez en cuando. Esto es saludable. Sin embargo, si dejas que tu negatividad te arrastre, puedes dejar de notar los puntos más soleados de la vida. Esta actitud no solo arruinará tu día, sino que también puede arrastrar a tu pareja al abismo del pesimismo junto contigo.

  1. Te consideras brutalmente honesto

Las personas que dicen esto acerca de ellas mismas, suelen ser simplemente brutales. La honestidad no es útil para tu relación si no tienes en cuenta los sentimientos de tu pareja. Muchas personas usan esta frase como una excusa para decir cosas que saben que son perjudiciales. Es una cosa honorable enorgullecerse de la capacidad para la honestidad, pero asegúrate de combinarla con una afición a la bondad.

  1. Las cosas rara vez son tu culpa

Este se ve más a menudo en la clásica frase abusiva “Mira lo que me hiciste hacer”. Nadie puede obligarte a hacer nada. Al culpar a alguien por tu reacción, estás externalizando la responsabilidad de tu comportamiento en lugar de aceptar la realidad de tus acciones. Si le echas la culpa por tus errores a tu pareja, no estás creciendo como persona. También los lastimas profundamente. A eso se le llama ser una persona tóxica.

Las relaciones tóxicas son muy raramente unilaterales. Si estás en una, es probable que exhibas uno de los modos de pensar anteriores. Tu compañero puede exhibir los seis, pero desafortunadamente la única persona que realmente puede cambiar eres tú. Bryant McGill dijo lo siguiente sobre el tema:

“Las relaciones tóxicas son peligrosas para la salud; literalmente te matarán. El estrés acorta tu vida útil. Incluso un corazón roto puede matarte. Hay una conexión innegable mente-cuerpo. Tus argumentos y tu discurso de odio pueden llevarte a la sala de emergencias o a la morgue. No estabas destinado a vivir en una fiebre de ansiedad; gritando en un frenesí de lucha y huida espantosa y aterrorizada, que te deja exhausto y entumecido por el dolor.”

“No estabas destinado a vivir como animales destrozándose unos a otros en pedazos. No te saques canas, por decirlo así. No esculpas un mapa de dolor en las dulces arrugas de tu rostro. No te quedes en la tranquilidad con tu corazón palpitando como una criatura atrapada y asustada. Para tu vida preciosa y hermosa, y para quienes te rodean, busca ayuda o sal antes de que sea demasiado tarde. ¡Esta es tu llamada de atención!”

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